El peligro de difundir vídeos en Internet, ¿queda intimidad?
Polémicas como la de la calle Montera en Madrid o el programa Google Street View desatan la alarma social
Para que un particular pueda poner un sistema de videovigilancia debe contar con la autorización de la Policía nacional. Eso implica dar cuenta del tratamiento que se dará a las imágenes que se filmen: quién tiene acceso a esa información, cuál es la finalidad de la grabación, y cuáles las medidas de almacenamiento. Lo más importante: el tratamiento que resulte de los datos personales relacionados con aquéllas.
Pero ahora Internet, y en concreto YouTube, han revolucionado el mundo de los vídeos. No son poco frecuentes imágenes requisadas por la Policía en las que se muestran agresiones en cajeros, atracos en el metro u otras situaciones similares en lugares públicos.
El escándalo hace más de un año por parte de los ciudadanos que colocaron cámaras en la madrileña calle Montera para denunciar la presencia de prostitutas, proxenetas y clientes a las puertas de sus casas, o el ejemplo más reciente del programa ‘Google Street View’, que genera una fotografía continua de las calles con una vista panorámica de 360 grados en la que se incluyen las personas que transitan por ellas en sus actividades diarias han creado cierta alarma social. Los expertos aseguran, que aunque una persona no tenga nada que ocultar, siempre espera cierto anonimato con respecto a su vida diaria.




